... Alli estuvimos

Ya estuvimos en Buenos Aires, una experiencia mas que inolvidable, por supuesto que volvi a ver a mis seres queridos, bueno "ver", es una expresión en este caso, . Lo pasamos genial, Sol conoció a mi familia, congeniaron muy bien. Durante toda la estadía lidiamos con los perros, quien conoce el cono sur del gran Buenos Aires, sabe que las calles están habitadas por el mejor amigo del hombre. De los lugares que conosco es en el único sitio que se experimenta aquello. Sorprendentemente están bien alimentados y raramente son peligrosos, pero Sol les tiene pánico debido a un suceso ocurrido durante su infancia, eso empañó un poco nuestro paseo.
Mi madre está mas juvenil que nunca, recuperada totalmente de aquel accidente, y ni hablar de mi abuela Esther, las encontré muy bien. Sentí una penita cuando fui a la casa de la abuela y no encontré a mi abuelo. Curiosamente tuve que ir al cementerio para despedirme. Aquel domingo parecía ideal para hacerlo, con una mañana armoniosa nos levantamos y fuimos mi mamá la abuela y yo. A la abuela la ví quebrada un rato, cuando leyó el nombre del hombre con quien compartió mas de 60 años de su vida, plasmado en una cruz artesanal, con sus propias manos puso los jazmines recien cortados de su jardín en uno de los floreros y juntas compartimos un sentimiento de unión ante aquella tumba. Sentimiento de tres generaciónes separadas por miles y miles de kilometros. Fue por cierto de ella, de mi abuela de quién mas me costó despedirme, fue durisimo, ella sintió que con sus 83 años, tal vez sería la última vez que ve a su segunda nieta de 39. Aquella escena con pocas palabras pero miradas profundas quedarán para siempre marcadas en mi memoria aunque la próxima vez que vaya la encuentré allí, que asi lo espero, se que aquel día fue nuestro Adios en este viaje que es la vida.

En esta ocasión no pude ver a mucha de la gente a la que hubiese querido ver y el motivo es ni mas ni menos el gran problema que se me presentó en la vista y aqui viene mi explicación del porque no pude ver bien todo, ni siquiera la tele, asi que no puedo abrir juicio si todo estaba mas bonito o mas deteriorado, me pasé todo el tiempo buscando respuestas a el problema tan serio que se me presentó, al final recien en Barcelona me dieron un diagnóstico definitivo. El cristalino de mis ojos está algo envejecido y por un tiempo me dejó de funcionar correctamente y no me permitá filtrar la luz, lo pasé fatal, empaño casi en su totalidad mi viaje. Hoy en la distancia agradesco a Dios que haya sido un susto y lamento haber preocuapdo a todos los seres queridos que se preocuparon por mí. Este motivo me empujó a alejarme de los ordenadores por un largo tiempo. A tal punto llegó mi desesperación que 3 días antes de volvera España, me empezó a doler un diente, no le dí la importancia debida fijando toda mi atención a la vista y la infección casi silenciosa que me provocaba el dolor avanzó tanto tanto, que casi pierdo 3 dientes, formandose un quiste justo encima de la raiz de uno de ellos. Por suerte tuve problemas solo con ese, pero la odontologa se sorprendió de ver la placa radiografica y darse cuenta que aquello sería un dolor incontrolable si me hubiese encontrado en otras circunstancias, recurriendo mucho antes a un profesional.

Mi reencuentro con Buenos Aires ciudad,fue como siempre de cariño y romance, es una ciudad con la cual no puedo cortar mi cordón, siento que no me alcanza la vida para escudriñar en sus esquinas. En sus cafes, en su gente.

Fotos en el siguiente post, aun tengo que editar muchisisismas fotos y habrá mas relatos de este viaje.

domingo, enero 25, 2009

 
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